Dios Llama y No Responden
Desatendiendo o desoyendo al requerimiento de una respuesta urgente e inmediata sobre de la tensa y caótica situación del país, el Presidente Leonel Fernández, el PLD y sus aliados, al parecer por su acomodamiento, no se dignan ni sienten obligados a responder, ni oír siquiera, al mismísimo llamado de Dios.
El llamado a los beneficiarios de la reelección "adjudicada" es para reclamarles que los sectores más vulnerables de la población, visibles de desigualdad, siguen todavía padeciendo del hambre, la exclusión y el desamparo. Que los beneficios no llegan a toda la ciudadanía por igual y que no se sabe si por parte de las autoridades está en su ámbito el solucionar el desastre que tiene estancado al país.
La tempestad en la que está inmersa el pueblo, Dios sabe que es severa y de gran magnitud, que en estos momentos de aprietos se está muy lejos de descartar escenarios peores al que ya estamos, donde las señales de desesperación y agotamiento siguen llevando a las autoridades a olvidarse de los grandes temas que merecen real seriedad, como por ejemplo, la conocida frase "no mirar de qué lado se vive mejor, sino de qué lado está el deber".
El gobierno está obligado hacer frente a los problemas sin encubrir la verdad, es necesaria una pronta recuperación para poder devolver la esperanza, es necesario desligarse de aquellos que piensan primeros en ellos y que deshonran porque no llevan detrás un corazón limpio y entero, es necesario distanciarse de quienes salen con “inventos” para desviar la atención de la opinión pública y es necesario también, apartar a aquellos que con expresa intención, les gusta la crueldad.
Urge entonces evitar recibir cada vez más dinero en calidad de préstamo para no seguir llenándonos de deudas, urge que fluya la capacidad y potencialidad para satisfacer sin telón de fondo, un contexto económico diferente a las necesidades de los más desposeídos, urge evitar que se sigan amparando las situaciones anómalas y la enorme corrupción, urge administrar los fondos públicos correctamente y con la debida transparencia, urge también, adoptar de una vez por todas, las medidas necesarias en plantear la ausente igualdad ante la ley.
Al gobierno le puede costar demasiado caro la incompetencia y la pérdida de su credibilidad, ciertamente, el pueblo dominicano es hoy más maduro que en los tiempos de Maximilano Gómez y Otto Morales, pero, la angustiosa incertidumbre en que se vive puede solo soportarse hasta un límite, si no se advierten pronta y oportunamente actitudes de cambios, puede que se altere la paz social significando después, en otra lamentable y triste historia que contar.
Dado al deterioro y a la fragilidad del gobierno, es posible que se alcen las voces de múltiples organizaciones que pueden (de no prevenirse) desencadenar coordinadas y efectivas huelgas y protestas, las que pueden por rabia, hambre e incoformidad, generar episodios de violencia de gran impacto social y de terribles consecuencias.
Dios está con el pueblo, quiere paz social, su mensaje es que él está alrededor de los problemas que se están viviendo, que él sabe cual es el camino correcto para ayudar a resolverlos. Por tanto, cuando Dios llama, es NECESARIO responder. Dios ampare y proteja a todo el pueblo dominicano.
Reynaldo Pazos Pinedo
Asesor y Consultor en Asistencia Social
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