Thursday, March 08, 2007

La mujer periodista



Por Juana Rubio

No se que piensan las demás, pero las mujeres periodistas pasan más calamidad que un forro de catre. Y como hoy es el Día Internacional de la Mujer, es bueno pasar revista a la labor que realizamos, si se tiene en cuenta el sexo.Como periodista, jamás me he sentido discriminada por mi condición de mujer, puesto que he estado dónde quiera que ha sido necesario, y me voy con mi noticia en la mano, sin importar la hora ni la situación por la que se atraviese.Aunque pensándolo bien, como decía mi madre, “con la santa penderá”, mandan a uno a buscar los precios de los productos al Mercado Nuevo, sin fijarse que los zapatos son de tacos y ¡nueveciiitos!.¡Ay mi mai!, lo grande es cuando se arma un molote y te empeñas en meter el grabador, es verdad que consigues la noticia pero te “aployan” todos los senos, aunque sin mala intención y los “periodistos” no pasan por eso.Los resultados electorales todo el mundo los espera en su casa, haciendo análisis, inventado decretos antes de tiempo, mientras uno pasa malos ratos, aguanta la furia de los políticos, las necedades de los calieses y de los que enganchados a periodistas labora en el “Medio Ambiente” o en el “Medio Pollo”. Al fin de cuentas, llegas a tu casa de madrugada, lo que no acostumbras para fiestar.Ser mujer dificulta el payoleo, todo el mundo sabe que los líderes en su mayoría son hombres, no puedes irte a beber tragos, aceptar invitaciones ni a paseos raros, para que no te pidan “otra cosa”, lo mejor es no coger nada, Tengo testimonios de colegas que lo intentaron y les fue muy mal.
Algunas colegas, en especial de la crónica social, contaban en una mesa redonda que habían perdido sus matrimonios porque sus esposos no entendían que se llega tarde todas las noches si se trabaja en esa área.Dios te libre de que seas madre, condición que te sale “como el cenizo a losprietos”, llegas a un sitio como reportera y sales conmovida si la situación afecta a niños.Trabajando en Radio Popular en 1983, hice una serie de reportajes sobre los hospitales públicos y ver una bebé abandonada, en Los Mina, a quien le bajaban la fiebre no con toallas mojadas, sino mojándola con un hule debajo, como si fuera “un cerdito en un charco”, me causó un dolor que duró más porque lo callé.Como la doméstica no llegó a tiempo, tuve que llevarme mi hija al trabajo. ...lo bueno viene si en medio de un paro pasar después del puente, rumbo a Los Guandules y te llueven las piedras, ya no pensaba en la noticia, sino en que no partieran a mi hija de cinco años que me acompañaba en el destartalado camioncito de El Sol.Muchachas, lo mejor se saborea el día de la llegada de un ciclón. Ves con pique como la gente anda por supermercados cargando compras, velones, gas, leche galletitas y hasta “romo”, mientras tu sabes que en casa no hay, y no puedes comprar porque no hay cuartos o hay que seguir para la Defensa Civil y los barrios para seguir trabajando.Es una verdadera desgracia que te manden a un barrio donde hubo un derrumbe, como en El Caliche, dónde fui con Luís Vásquez Reyes, de fotógrafo.Recuerdo aquel velorio y a ver dos niños aplastados como “fritos”, en el fondo de una caja, salí de allí destrozada, queriendo escapar del lodazal “como jonda que lleva el Diablo”. No sé como su madre soportaba la pena..!.Igual pasó en la emergencia del hospital Robert Read Cabral, que tiene la sala de espera donde hay tantos niños graves a la espera de atención, que ablanda hasta las piedras.He tratado de olvidar el día en que un médico le anunció a las madres que habían decidido abandonar las emergencias y ya no habría servicios.Como anticipo de lo que el anuncio significaba, empezaron a llorar en coro, y no tuve más remedio que salir de allí, junto al fotógrafo, llorando a “moco tendío”.A pesar de todo si vuelvo a nacer, saben que me gustaría: ser mujer y periodista..!


Tomado del blog de Genris García http://vigilanteinformativo.blogspot.com/

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