Saturday, July 31, 2010

A mí porque…

PARA MEDITAR

Frank Rivera
Julio 31- 2010

Porque he nacido, y por la consecuencia de ello, la ineludible necesidad de tener que morir es el axioma de lo que conocemos como, el transcurso de la vida.
Paradójicamente ese ocurrir a pesar de tener capítulos similares en la duración de algunos, nunca son iguales, envuelve el mismo misterio del iris de los ojos y de las huellas digitales. Escucharemos con mucha frecuencia decir -¡lo mismo me sucedió a mí!, desde un principio el aforismo no pasa de ser una burda comparación que arrastrada por la inconsciencia la hacemos de uso y costumbre.
De hecho no puede ocurrirle lo mismo a dos personas, la lógica del tiempo y el espacio deniega esa posibilidad, somos elementos, y como tales no podemos estas omitidos de la ley física de que, dos cuerpos no pueden ocupar un lugar en el espacio al mismo tiempo.
La omnipresencia solo puede ser admitida en la aprobación dogmática de un aspecto religioso, que nos arrastra a la aceptación, asentimiento que bajo ninguna circunstancia podrá existir divorciada de la duda.
Los acontecimientos son el producto de los elementos con los cuales convivimos o de manera circunstancial se nos han presentado, tendremos resultados similares a los que han tenido otros, y de hecho un comportamiento similar, traerá como consecuencia resultado análogo , no deja de ser un fenómeno puesto que no se garantiza, que pueda darse en todos los casos.
De una cosa somos dueños, por no decir de una sola cosa, esa es nuestro comportamiento, si este proceder en el transcurrir de nuestra existencia es ejemplarizador, si llegásemos al dominio de nuestros impulsos, esfuerzo este que solo se logra doblegando nuestro superego con el que Sigmund Freud pretendió explicar el funcionamiento psíquico humano; será entonces cuando comenzaremos a sentir la satisfacción de este divino milagro, haber nacido. Haciendo la voluntad de nuestro Señor y Salvador Jesucristo, solo así podremos vivir a plenitud, perteneciendo a esa familia, la familia de nuestro Señor y salvador Jesucristo.
Porque todo aquel que hace la voluntad de Dios, ese es mi hermano, y mi hermana, y mi madre. San Marcos 3:35.

Frank Rivera
Julio 31- 2010

No comments: