Frank Rivera
El término confianza está sujeto a la disyuntiva que envuelve la más amplia gama de juicios, infundados la mayoría de ellos y otros de muy dudosa consideración, con todo y esto, sí, existe el valor absoluto de la palabra.
Es mucho lo que se habla en estos tiempos de los valores, tomando esta consideración, se aplica el proverbio de que nadie sabe lo que tiene hasta que no lo pierde; esa es la razón por la cual se habla tanto en nuestros tiempos refiriendo la perdida de los valores, se están perdiendo; siendo la confianza uno de los valores esenciales en el soporte de una sociedad segura, y con ella la familia, primera institución social de la humanidad, resulta realmente lastimoso escuchar de la manera que se generalizan las expresiones: La confianza mató a su amo, no confío en nadie, no confío ni en mi madre, entre estos dijeres y otros, que son bastantes, se llega al colmo de quienes son capaces de decir que no confían ni en ellos mismos, ese es el caso cuando se dice “que lo que haga la mano izquierda que no lo sepa la derecha”.
De manea vertiginosa ha crecido la necesidad en el mundo: la educación, la salud y toda clase de recursos económicos han descendido a su mínima expresión, de la misma manera ha aumentado el comportamiento impropio del individuo , he ahí la razón por la cual la confianza ha pasado a ser pieza de museo.
La llave de toda confianza es el amor, puesto que el amor es la condición que todo lo soporta y lo admite, pero ¿qué resulta si no hay amor? no puede haber confianza. esa es la razón por la cual refiero, como al peder los valores de hecho el amor, la confianza desaparece.
“Y por haberse multiplicado la maldad, el amor de muchos se enfriará” Mateo 24:12
Mantengamos viva la confianza, ahora mucho cuidado, no podemos vivir espantados de todo lo que se nueve a nuestro lado. En la Biblia tenemos tantas recomendaciones, no obstante en esta ocasión tomemos la recomendación de Mateo 10: 16 que somos como ovejas en medio de lobos, y nos recomienda “sed pues prudentes como serpientes, y censillos como la paloma”.
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